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Un año en el río
Luis Iturra Muñoz
Portada — Un año en el río
Portada trasera — Un año en el río
36 pp., Libro, Tapa blanda o rústica
Colección Poesía
Santiago Septiembre, 2025
ISBN: 978-956-08247-0-7
11.5 × 18 cm
Español
Autoría / Edición Literaria
Luis Iturra Muñoz
Diseño y Diagramación
Luis Iturra Muñoz
"Un año en el río" es un poemario que articula una exploración de la memoria personal y colectiva a través de un imaginario marcado por la naturaleza y lo doméstico, empleando un tono introspectivo y meditativo. Su emocionalidad se caracteriza por una melancolía activa, donde el hablante no se limita a lamentar la pérdida, sino que la asimila como una condición inherente al vivir. Las imágenes poéticas recurren a elementos naturales —árboles, ríos, insectos, estaciones— combinados con objetos cotidianos —mesas, herramientas, gestos familiares— que funcionan como metáforas de estabilidad, fragilidad o cambio. Utilizando recursos formales como repeticiones, tipografía fragmentada y secuencias sensoriales. el autor busca generar un ritmo que refuerze la experiencia de tránsito entre el recuerdo y el presente. La estructura del libro propone un viaje que alterna momentos de contemplación estática con desplazamientos emocionales, donde la identidad del hablante se construye en la interacción con su entorno y su historia. Así, la obra plantea una reflexión sobre el vínculo entre tiempo, memoria y percepción, situando al yo poético como un sujeto que se sabe efímero pero inserto en un cauce mayor.
Extracto
Y es

Del aire al aire
del viento al viento
del paso al peso
de la piel a la piel.
De la forma de las cosas al color de las abejas
del sonido de los ojos al despertar de los helechos.

La gravedad no afecta a las plantas
y así me convierto en una,
me vuelvo rama y despierto de madrugada
a recibir el sol.
Entonces se erizan los durmientes de todas las estaciones del tiempo
y de una vez el tren pasa simultáneamente por todas ellas,
tal como el viento que sube por los cerros y baja por los cursos de agua
yo me quedo esperando el verano,
como todos los veranos.
Como si el tiempo se viera en una sola secuencia,
como la de las reglas de superhéroes que cambian de escena al girarlas,
así llega el verano en un parpadeo.

Así espero los veranos,
y los otoños,
y los inviernos,
a que pasen y se vuelvan aire,
viento,
pasos,
peso,
piel.

Y entonces el verano es piel
y el otoño es piel
y el invierno es piel.
Y me recojo bajo los árboles
a recibir la sombra lanzada al aire,
y me quedo inmóvil
y todos nos quedamos inmóviles
y jugamos al muerto
y el muerto soy yo
y tú
y ellos,
y así todos inertes
somos una masa,
y la masa palpita bajo una sola piel
y esa piel es el viento
pero también es la tierra
y también es la tinta que escribe estas palabras
y la tinta se seca al aire
y la tinta es aire
y la tinta es piel
y la piel se seca al aire
y los trenes ya no pasan
y no hay nadie que se seque esperándolos
y así todas las esperas son la misma,
la de trenes que ya no pasan

Entonces escribo
y la palabra es aire
y es tiempo
y es lugar
y es.
×
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